Kaylie Kohls

Tintes naturales en Asunción: cáscara de cebolla, cochinilla y añil

14 de mayo de 2025 Por la redacción de Kaylie Kohls

Notas de un taller barrial que tiñe con lo que sobra de la cocina y del mercado.

Ollas con baños de tinte natural y prendas colgadas secándose en un taller textil
Prendas tendidas a la sombra en el taller de Ricardo Brugada.

En un taller del barrio Ricardo Brugada, un grupo de vecinas tiñe prendas usadas con cáscara de cebolla, cochinilla y añil comprado a un productor de Paraguarí. La nota describe el proceso completo: el mordiente con alumbre, los tiempos de cocción, el secado a la sombra y el enjuague con agua fría. También recoge las dificultades reales, como la irregularidad del color entre tandas y la poca resistencia de algunos tintes en fibras sintéticas.

El taller funciona los martes y jueves por la tarde. Sobre una mesa larga se apilan las ollas de aluminio que ya no se usan para cocinar. Ahí se preparan los baños: cáscara de cebolla para los amarillos dorados, cochinilla para los rojos profundos y añil para los azules. El añil llega en panes secos desde Paraguarí y se disuelve poco a poco en agua tibia antes de entrar a la olla. El mordiente es alumbre, pesado en una balanza pequeña que una de las vecinas trajo de su casa.

Los tiempos cambian según la fibra. El algodón necesita más cocción que la lana, y la seda toma el color con menos calor. Durante tres meses de taller se anotaron los resultados en un cuaderno: qué fibra tomaba mejor el tinte, cuánto duraba el color después de varios lavados y qué tandas salían más parejas. La irregularidad es la regla, no la excepción. Cada tanda sale distinta, incluso usando la misma receta. Las fibras sintéticas casi no toman el color, y eso quedó claro desde la primera prueba.

Después de teñir, las prendas se enjuagan con agua fría hasta que el agua sale limpia. Se secan a la sombra, nunca al sol directo, para que el color no se apague. El taller cierra con una tabla simple de fibras y resultados observados: algodón, lino, lana, seda y las mezclas que fallaron. La idea no es vender tintes ni prendas, sino compartir lo que se aprende cuando se tiñe con lo que sobra.

Tintes naturales en Asunción: cáscara de cebolla, cochinilla y añil

El grupo que tiñe en Ricardo Brugada no es un equipo formal: son vecinas que se turnan las ollas, una química jubilada que corrige las proporciones y un productor de Paraguarí que provee la cochinilla y el añil. Cada una aporta una parte del proceso y ninguna firma sola la nota.

Ver cómo se armó el taller
Coordinación de taller

Patricia Castro Flores

Lleva tres años organizando las tandas de teñido en el barrio. Anota en un cuaderno cada baño: gramos de cáscara, litros de agua, minutos de cocción y el tono que salió. Es la que avisa cuando una fibra sintética no va a tomar color y evita que se pierda el trabajo.

Mordientes y proporciones

Rafael Diaz Lopez

Viene de la química y se encarga del alumbre. Calcula cuánto mordiente necesita cada kilo de tela seca y controla la temperatura del baño para que la lana no se apelmace. Sus notas son las que permiten repetir un tono, aunque nunca salga idéntico.

Provisión de tintes

Emilio Diaz Rivera

Trae la cochinilla y el añil desde Paraguarí, donde trabaja con un productor que seca el insecto al sol. Explica por qué el añil en polvo rinde distinto según la cosecha y por qué conviene guardarlo lejos de la humedad antes de usarlo.

Fibras y resultados

Antonio Martinez Mendoza

Se ocupa de probar cada tinte sobre retazos antes de tocar una prenda entera. Compara algodón, lino, lana y mezclas con poliéster, y anota en la tabla de fibras qué tan bien fija el color después de tres enjuagues con agua fría.

Secado y acabado

Rafael Mendoza Jimenez

Organiza el secado a la sombra y el enjuague final. Sabe que el sol directo arruina un baño de cáscara de cebolla en una tarde y que la ropa debe colgarse separada para que el color no migre entre prendas húmedas.

Tintes naturales en Asunción: cáscara de cebolla, cochinilla y añil

La redacción de Kaylie Kohls atiende consultas sobre los baños de tinte con cáscara de cebolla, cochinilla y añil que documentamos en el barrio Ricardo Brugada. Si querés repetir el proceso en casa, escribinos antes de comprar el mordiente: cada fibra pide una proporción distinta de alumbre y no todas las prendas de segunda mano reaccionan igual. También recibimos muestras de tela teñida para comparar resultados entre tandas, sobre todo cuando el color sale desparejo. Respondemos correos en un plazo de dos a tres días hábiles, y los envíos postales con muestras se contestan dentro de la semana siguiente a su llegada. Para consultas sobre el calendario de talleres y ferias en Paraguay y Uruguay, el boletín quincenal sigue siendo la vía más rápida.

Antes de escribir, revisá las preguntas frecuentes sobre tintes naturales, fibras sintéticas y tiempos de secado.

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Tintes naturales en Asunción: cáscara de cebolla, cochinilla y añil

Editor de campo y coordinador de talleres

Rafael sigue las notas de tintorería desde el barrio Ricardo Brugada, donde pasa los sábados midiendo tiempos de cocción y anotando cómo cambia el color entre una tanda y otra. Antes trabajó seis años en una tintorería industrial de Asunción, así que reconoce de memoria cuándo una fibra sintética va a rechazar el baño por más horas que se le dé. En esta nota sobre cáscara de cebolla, cochinilla y añil se encargó de registrar el mordiente con alumbre, el secado a la sombra y las diferencias reales entre telas de algodón, lino y mezclas con poliéster.

Coordina también el directorio de servicios de compostura por ciudad y arma el calendario de talleres que sale cada quince días en el boletín. Si tenés dudas sobre una fibra puntual o querés sumar tu taller a la agenda, escribile directamente.

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