Cada quincena llegan al correo de la revista mensajes que no piden nada: una lectora de Montevideo avisa que la dirección del taller de compostura en el barrio Goes ya no existe, otra desde Luque cuenta que convirtió la camisa de su abuelo en delantal y manda la foto del ruedo. Publicamos una selección de esas devoluciones en la sección de notas al margen, con el nombre de quien escribe solo si lo autoriza. No las editamos para que suenen mejor: corregimos errores de tipeo y respetamos el tono con el que llegaron. Las sugerencias de nuevos talleres barriales se verifican antes de sumarse al directorio de servicios de compostura por ciudad, y si una fibra quedó mal nombrada en un número anterior, lo aclaramos en el siguiente. La revista no publica reseñas pagas ni intercambia menciones por productos.